Existen diferentes
formas de ver la sexualidad. De acuerdo a cómo la persona entienda la
sexualidad, actuará en su vida de pareja. En nuestra sociedad se da un fenómeno
contrastante. Por un lado se trata a la sexualidad con desprecio y se la
oculta, como si fuera una parte mala o total y absolutamente impura de la vida
de la persona. Según este modelo, el hombre ve a la sexualidad como sus
"bajos instintos" que deben ser satisfechos a toda costa. En cambio
la mujer la ve como algo sucio e impuro, en la que manda el varón y que está
destinada a un solo fin (esta misma concepción está de fondo en una cierta
"división de roles" en las mujeres: si se es esposa
"decente", la sexualidad sólo está para los hijos; si se es "querida",
la sexualidad está para el placer). En ninguno de los dos casos se la considera
como momento de comunicación de amor entre dos personas.
Existe, por otro lado,
un extremo aparentemente opuesto. Es el de "mostrar todo" y
"tratar todo abiertamente". Las mujeres se muestran desnudas hasta en
las tapas de las revistas. Las parejas van a programas de televisión y dicen "abiertamente"
lo que supuestamente les pasa. Parece que este es un extremo beneficioso,
porque por fin se saca a la superficie lo que estaba oculto. Pero veamos qué
hay de fondo en todo esto.
En realidad no cambia
la forma de ver la sexualidad. En los dos extremos, de fondo, está la misma
idea errada acerca de la sexualidad. Los dos extremos provienen de considerar
al sexo como una parte mala, morbosa y pecaminosa de la persona. Los primeros lo
ocultan, los segundos lo gritan a los cuatro vientos, pero en realidad no
mejora su forma de ver las cosas.
Por eso tenemos que
buscar una nueva forma de ver la sexualidad, que supere todos los tabúes y que
la ponga en su verdadero lugar, como una de las más altas muestras de la
dignidad de la persona humana.
Para ello debemos
partir por derribar el mito de que la sexualidad es siempre mala (a veces un
mal necesario y placentero, pero mala al fin). La sexualidad no es mala, es
buena (por tanto el sexo también es bueno). Pero para entender por qué y de qué
forma es buena, tenemos que entender qué es sexualidad y qué no es sexualidad.
Lo primero que tenemos
que decir es que la sexualidad es parte de toda la persona, no solamente de sus
genitales. Todo lo que se hace en sexualidad no se lo hace solamente al cuerpo,
se lo hace a una persona. Una caricia, una mano, el amor de los esposos puede
hacer a otra persona recobrar su conciencia de ser valioso. Pero pisotear el
derecho a la intimidad de una persona en lo relativo a la sexualidad es
pisotear sus derechos humanos. Nunca es el contacto de un cuerpo con otro
cuerpo. Siempre es el contacto de una persona con otra persona, las dos
igualmente valiosas.
Por eso decimos que la
sexualidad es camino de comunicación. Pero no de cualquier comunicación. Es
camino de comunicación de amor. Transmitir amor está en la esencia de la
sexualidad. Si un acto que involucra los genitales no comunica el amor de una
pareja estable y permanente (matrimonio), en realidad no es sexualidad. O es un
concepto errado de sexualidad. Es un uso que no beneficia a la persona. Y en
este terreno, lo que no beneficia a la persona, la perjudica. Eso lo podemos
ver en las parejas actuales, que a pesar de tener "mucha más
libertad" para sus contactos genitales, no es más feliz. No es que antes
estuviera mejor y ahora peor, a cada uno le toca su época. Pero antes o ahora,
hay que saber que no todo lo que se puede hacer con el cuerpo es sexualidad.
Por lo tanto, no cualquier cosa es amor.
El amor tiene sus
reglas. El amor es la forma de afirmar la más alta dignidad de la persona. Por
lo tanto no respetar las reglas del amor es una forma de no respetar los
derechos humanos. El primer derecho humano es el derecho a la vida. El segundo,
casi de la misma importancia, es el derecho a dar y recibir amor. De estos dos
se pueden derivar los demás derechos, todos, desde los materiales hasta los
espirituales.
La sexualidad ha sido
creada por Dios y por tanto es buena. Pero por eso mismo debe vivirse de
acuerdo a las reglas del amor. La primera es el respeto: respeto por el propio
cuerpo, respeto por el cuerpo de la otra persona y respeto de su voluntad. La
segunda es la fidelidad: la sexualidad es un tesoro único y como tal se puede
entregar sólo a una persona (el esposo sólo puede entregárselo a su mujer y la
esposa a su marido). No ser fiel es como darle a otra persona lo que le
pertenece a la esposa o al esposo. Quien no es fiel se traiciona a sí mismo y
traiciona a otra persona que le tiene confianza y que merece ser respetada.
Este punto siempre es
actual. Algunos creen que el hombre es por naturaleza polígamo. Es decir, que
siempre necesita tener varias mujeres. Incluso esta idea lleva a que la mujer
acepte que su marido le saque la vuelta o que incluso tenga otro hogar o varios
hogares. Pero no es así. El hombre no es un animal que tiene épocas de celo y
actúa ciegamente por instinto. Si nos quedáramos con la idea de que la
sexualidad es algo sucio, entonces deberíamos aceptar este punto. Pero la
sexualidad es buena, es una forma de comunicar amor. La sexualidad tiene que
ver con el deseo, pero depende siempre del amor. Aceptar que la sexualidad es
sólo instinto es como aceptar que no somos capaces de ser libres sobre todos
los aspectos de nuestra vida. Es como aceptar que la sexualidad no puede
comunicar amor, y esto no es verdad. La sexualidad es el lugar del amor entre
un esposo y una esposa.
Ciertamente que ya son
muchos los siglos en los que se vio a la sexualidad como mala. Pero es hora de
cambiar, es hora de proponer algo distinto. Debemos entender nuestra cultura y
proponer los cambios que sean necesarios para que esta cultura sea cada vez más
humana.
Por eso nuestra tarea
como adultos es ir ayudando a que los más chicos entiendan la sexualidad no
como un tabú ni como bajos instintos ni como algo que se puede andar
despreciando en los medios de comunicación. Es hora de comprender que la
sexualidad es algo mucho más grande que simplemente pasarla bien un rato.
No entender la
sexualidad puede ser una trampa, una cadena que nos esclaviza. Uno de los
primeros pasos para una liberación completa es romper la cadena de no entender
la propia sexualidad.

creo que todos deberiamos de aprender ablar de la sexualidad con mas siereidad , por que casi todos la tomamos a juego.
ResponderEliminarsi, yo creo que nuestros padre deberian de ablarnos mas de esto, pero muchas veces no lo asen por pena , pero si es muy necesario
Eliminaryo tambien opino que es un tama serio y tenemos que aprender a hablar bien de el. buen trabajo
ResponderEliminaryo tmb opino lo mismo eny grasias por tu comentario
Eliminarpues para mi la sexualidad es buena siempre y cuando la practicas con tu pareja pues estar asi de una y otra pues puedes agarrar pmuchas infecciones :/
ResponderEliminarno pues tienes razon wili hay qe ser prebenidos pero tmb con la pareja hay qe tener cuidados al igual qe con otras personas grasias por tu comentario
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